Durante cada día de su ministerio hasta aquel día, los discípulos vieron a Jesús como era después de humillarse a sí mismo. Esto significa que se abstenía de mostrar plenamente su gloria y poder como Dios. Tenía el aspecto de un hombre cualquiera. Sin embargo, un día Jesús llevó a tres de los discípulos a un monte alto donde les dio un vistazo de cómo era antes de humillarse a sí mismo. Tenía el aspecto del único verdadero Dios. Fue imprescindible que estos discípulos supieran quién era Jesús si lo iban a seguir hasta Jerusalén, la degradación de la cruz y aún más allá. Al comenzar la Cuaresma, es igualmente imprescindible que nosotros lo conozcamos tal como es para que como los Doce podamos tomar nuestra cruz y seguirlo hasta el cielo.